|
"Mis esculturas", señala Palazuelo,
"son un desarrollo de mi trabajo sobre el espacio,
trasladado de las dos a las tres dimensiones.
Es cierto que el espacio es la bestia contra la
que luchamos los artistas. La superficie sobre
la que trabajamos, lienzo, acero cortén u hoja
de papel, no es un espacio plano, sino un espacio
en abismo". Aludía con esta definición el escultor
al carácter hermético del espacio, considerado
como un contenedor de otros espacios, que se superponen
en innumerables envolturas transparentes. El artista,
pese a su insistencia en profundizar en ese abismo,
sólo alcanzaría hasta un determinado punto, limitado
como se halla por su conocimiento. Esa visión
de Palazuelo entronca directamente con su pasión
por las matemáticas y el esoterismo, donde el
Número ha aparecido siempre como el motor de la
Naturaleza y sus transformaciones. Su visión,
empero, de lo geométrico ha sido tremendamente
viva, en consonancia con la consideración dinámica
de una materia que se expresa siempre geométrica
y numéricamente. .
|