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Esta instalación de Schlosser,
que evoca a primera vista algunas de las obras
del denominado "Land Art", forma parte de sus
continuas reflexiones acerca de aspectos relacionados
con la naturaleza, en la que viene encontrando
las materias que no sólo son imagen simbólica
de la misma, sino que significan algo por sí solas,
encierran ideas. Siete años antes, Schlosser había
escrito: "Me encuentro con una piedra estallada:
fragmentos, trozos... Lo único que me importa
es darles una piel. No podría usar la piedra para
reflejarme". El primer punto de partida es el
orden que guardan los nombres con las cosas. En
este caso, "Steinbruch", que es la palabra alemana
que designa a una "cantera", asocia dos términos:
"stein" (piedra) y "bruch" (rota). La etimología
guarda, por tanto, una huella del proceso y de
las fuerzas que actuaron sobre esa cantera.
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