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Este mural de piedra, en el que
se nos representa una locomotora, en cuya plasmación
el artista no trata de introducir elementos dinámicos,
es un relieve muy típico de cierta tendencia,
de sesgo tradicional, a representar elementos
del mundo del trabajo y de la industria de una
forma anecdótica (paisajes, faenas agrícolas y
detalles de la vida sencilla y cotidiana suelen
ser otros de los argumentos más socorridos). Al
finalizar la guerra, cierta concepción del realismo,
ejemplificada por alguno de los escultores citados
en el audio, entró en crisis. No obstante lo cual,
y en estrecha vinculación con el conservadurismo
ideológico del momento, pervivió un academicismo
realista, a menudo un tanto retórico, que tuvo
su principal manifestación en los encargos oficiales.
Todavía en la actualidad, podemos encontrar algunos
muralistas (como Albajes o Ventura) que participan
de esa visión ortodoxa de esta práctica.
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