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En 1986 encaró su primera obra
realmente ambiciosa: la escultura monumental que
el Ayuntamiento de Barcelona le encargó para su
Via Julia y que él dedicó a "los nous catalans",
los emigrantes. Ese mismo año realizó en su taller
de Mataró unas excelentes piezas en acero, como
"Sense retorn núm. 2". El título es un verso de
Dylan Thomas, recurso que revela esa pasión por
la metáfora que impregna de vida propia a sus
objetos. "La geometría", escribió, "es un pretexto
para construir. Su empleo nunca debe ser literal,
se ha de utilizar en un sentido metafórico". Esta
diferencia, pese a las conexiones con alguna de
sus propuestas, lo ha mantenido al margen del
minimalismo o el purismo geométrico exacerbados.
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