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Esta pieza formó parte de una
exposición denominada genéricamente "Moviendo
las montañas", en la que el artista jugaba (en
su obra hay una corriente lúdica e irónica muy
presente, siempre subyacente) con el concepto
del proceso cognitivo en sí mismo y con la aplicación
que de él hacemos a la hora de establecer un diálogo
con las formas naturales. Como seres de larga
memoria, acumulamos en nosotros un tiempo que
no nos pertenece únicamente, sino que está plagado
también de memorias ajenas, a cuya servidumbre
no podemos renunciar. Memorias que, de arriba
a abajo, o de abajo a arriba, como decía Goethe,
tienen que acabar por encontrarse más allá de
la estratificación a la que se ven sometidas.
De suerte tal que, por un lado, nos apropiamos
de símiles naturales para explicar que en esa
sedimentación interna poseemos la tierra y el
agua de la vida, mientras, por otro lado, tendemos
a leer con
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