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Esta máscara, fiel reproducción
de la que se conserva en la Fundación Victorio
Macho de Toledo, corresponde a la faz de la estatua
de la Patria. Y en ella, apegado a sus preocupaciones
por vincular la modernidad con una tradición
sepultada por demasiadas excrecencias, el escultor
homenajea la morfología que los artistas
griegos confirieron a las figuras de las korai
(muchachas) en el período previo a la eclosión
del clasicismo.
Como en algunas de aquellas representaciones arcaicas
del siglo VI antes de Cristo, en las que ya se
apuntaban pequeños elementos naturalistas
(el gesto serio de sus labios rompía con
la sonrisa estereotipada de momentos anteriores),
Macho se coloca aquí en una encrucijada
desde la que poder poner en entredicho la mediocridad
del realismo académico que a su alrededor
causaba auténticos estragos.
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