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"El espejo de un viaje infinito"
y "Los toneles", ambos del mismo año, nos orientan
hacia las líneas claves de José Lucas. La obra
"Los toneles" le brindó al pintor José Lucas la
oportunidad de valerse de un soporte desechado
(unas aguadas de las que antiguamente abastecían
a las locomotoras de vapor) para poner en pie
una escultura de marcado acento "pop", a cuya
superficie cilíndrica poder luego aplicar esa
gestualidad pictórica que le caracteriza, tan
deudora de la escuela norteamericana del "Action
Painting" como del colorido mediterráneo. Y es
precisamente esa intervención tridimensional la
que nos permite también hacer referencia aquí
al muralismo pictórico de este murciano que cuenta
con una abundante representación en la estación
de Chamartín de Madrid. El expresionismo del trazo
y la luminosidad del color son las principales
señas de un artista que, valiéndose de sus dinámicos
impulsos, trata de encontrar en el caos, por parádojico
que parezca, la esencia del orden que nos rige.
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