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En la época en que
Ángeles Marco trabajaba en instalaciones como "Entre
lo real y lo ilusorio" declaró: "Me interesa sobre
todo el aspecto conceptual, de ahí que utilice recursos
relacionados con la altura o con el tema del tránsito
y más concretamente con el salto al vacío y el vértigo".
Esa pista nos vale para adentrarnos en una de las
obras más herméticas y de más rigor constructivo
de la última década, pero en la que, sin embargo,
subyace un trasfondo narrativo, tanto más difícil
de ser penetrado cuanto mayor es el distanciamiento
que la escultora, que evidentemente apela a sus
experiencias personales, toma respecto a sus objetos.
Tras el poder de fascinación y extrañeza que asalta
en primera instancia al espectador, fruto de una
enigmática sintaxis, podemos reconocer el carácter
expositivo sobre las limitaciones del ser humano
y lo engañoso de nuestras percepciones que Ángeles
Marco nos presenta.
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