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El profeta Baruch (o Baruc), cuyo
nombre significa "el que bendice", fue un personaje
bíblico, amigo y discípulo de Jeremías, del que
apuntó sus profecías para transmitírselas al pueblo.
Al parecer, el rey Yoyaquim destruyó aquel rollo,
pero Baruch volvió a transcribirlas. Fue deportado
a Egipto con Jeremías y se le atribuyen algunos
escritos, entre ellos uno de los libros deuterocanónicos.
Cuando Pablo Serrano realizó este pequeño bronce
(existe otra copia en poder del señor Walter Wey)
residía en Uruguay, en donde se había instalado
en 1930. Es muy probable que en esta pieza, que
siempre fue una de sus obras más estimadas, viese
una suerte de "alter ego" de su condición. Emparentada
con el "Monumento al prisionero político desconocido"
(1953), con la que representó a Uruguay en el
concurso convocado por el Institute of Contemporary
Art de Londres, y con la serie, también de pequeños
bronces, de "Entretenimientos en el Prado", que
realizó ya en España en 1962, esta escultura es
muy característica del momento estético en que
Serrano se encontraba en Uruguay.
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