|
A comienzos de la década de los
ochenta, Andreu Alfaro empezó una serie de esculturas
relacionadas con el universo de Goethe, con el
que, sobre todo por sus "Conversaciones con Eckermann",
había encontrado una gran afinidad, especialmente
en su defensa a ultranza de la libertad. La mayor
parte de esas obras coincidieron en 1969 en la
Fundación Mapfre de Madrid como una muestra paralela
a un ciclo de conferencias sobre "Goethe y la
cultura como identidad europea". "Su figura",
declaraba Alfaro, "todavía conserva las grandes
vicisitudes del humanista, como son la curiosidad
y el uso de la razón como eje principal del progreso,
así como su pasión por los descubrimientos científicos
de la época. Y lo más importante: su pasión por
vivir".
|