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Machú
Harras se caracteriza por su trabajo del espacio,
la imagen y el volumen; destacando sus obras por
un extraño equilibrio, un equilibrio erótico en
su dependencia de lo cóncavo y lo convexo. En
su obra escultórica busca sensaciones a través
de un ambiente, una luz, un sonido; efectuando
una afortunada variación de lo natural que dispone
en un nuevo orden. La esencia de su arte es el
montaje, la obra efímera en la que la artista
intenta modelar la Tierra, la Ciudad, la Vida,
agregando un equilibrio distinto al de la aparente
natural disposición de las cosas. Las dos obras
de Machú que posee Renfe, pese a su aparente diferencia
("Cepa" parece una escultura más al uso, mientras
que "Comunicaciones" nos hace pensar en una instalación),
poseen muchos elementos en común.
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