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Del encuentro de su formación
química y arquitectónica, ha quedado en él un
poso por ahondar en la esencialidad de las formas
que tiene mucho de alquimia en lo conceptual y
de conceptual en la resolución (esto le ha valido
la adjudicación de cómodas etiquetas, generalmente
la de minimalista). Pero su simplicidad formal
y expresiva remite a campos ajenos al artístico,
mucho más relacionados con la búsqueda de la verdad
que encierra la eternidad de las cosas. La ausencia
de cromatismo (otra de sus constantes) nos empuja
hacia lo universal. Negro y gris han sido siempre
tonalidades muy queridas por un artista que ha
encontrado en su vibración el símbolo por excelencia.
"Gris", escribía, "es el color de lo esencial,
de lo subterráneo, de lo que -siendo- espera su
turno para manifestarse.
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